30 de octubre de 2015

Llegaste


Eres la luz en los días

Te encuentro como la rama del árbol en la que se posa el ave buscando reposo después de un largo viaje
A través de los días, las lluvias, los meridianos
Y sobre su propia sombra en la cara de las olas, las nubes y la gente

Pensarte es pensar en la razón por la que existen callejones

Tu existencia me abriga como el sol abriga a la tierra
Ignorando toda lejanía

Eres el ave que atravesó las armas que intentaron darle caza
La distancia que nunca ha existido entre el ojo y la estrella
Entre tú y la luna...

Por esto crecemos como el árbol que cae hacia el infinito
Tan paciente como incesante
Siempre hacia el cielo, cae
Aferrándose a la tierra
Pero cae

Cae
Inevitablemente cae y, de vez en cuando
Encuentra reposo en algún ave cansada