26 de noviembre de 2013

Chienne

Hacia dónde ir y qué hacer.
Ya no quiero esperar nada de mí. No quiero soñar más con la verdad.
Nado entre sombras, buscándome cuando era feliz.
Cuando flores blancas crecían entre las cenizas y me despertaban los rayos de luz que las hojas de los árboles jugaban a dejar pasar hasta alcanzarme con su tímido calor mientras la suave brisa hace ondear tan sutilmente mi vestido, y el vaivén de la hierba acaricia mis brazos y mis piernas mientras voy olvidando

dónde estoy,

qué soñé,

quién busca,

y los insectos con su macabro azar que se agitan sobre mí y van encontrándome en detalles, mi alma los alimenta con lo que ya no quiero ser y me siento tan liviana que la hierba que antes me acariciaba parece alzarme lentamente en el aire.

Siento caer mi sombrero, pero nunca llega a tocar el suelo, y en el asombro del vuelo despierto y me descubro tirada entre sábanas sobre el suelo de un frío cuarto al tiempo que poco a poco todo comienza a parecerme familiar.